"En las cosas importantes yo concedo a los artistas mayores derechos que a todos los filósofos que hayan existido; éstos no perdieron los grande rieles por los que camina la vida, amaron las cosas de “este mundo”, amaron sus sentidos"
"Existe una obra de arte, al parecer sin artista: la que aparece como cuerpo, como organización (…) En semejante sentido el artista no es sino un escalón preliminar.
El mundo puede considerarse como una obra de arte que se engendra a sí misma".
"El hombre se convierte en el transfigurador de la existencia cuando llega a transfigurarse a sí mismo".
Nietzsche, F., La voluntad de poderío, # 815 y # 790, Edaf Ediciones, Madrid, 1981, p. 444
"(...) Lo que es cierto es que a la mayor parte de las formas de representación se les ha pasado ya el tiempo. (...) Esto no es una cuestión de elección. No habrá un sector del cine que represente la vida y otro que represente el funcionamiento del pensamiento, porque, cada vez, la vida, lo que nosotros llamamos vida, será más inseparable del espíritu".
"Comenzamos a darnos cuenta de que esta vida demasiado conocida y que ha perdido todos sus símbolos, no es toda la vida. Y la época que vivimos es bella para los brujos y para los santos, más bella que nunca. Toda una sustancia insensible toma cuerpo, trata de alcanzar la luz".
Artaud, A.: El Cine, p.13, 14. Ed. Alianza, España.
"En arte, tanto en pintura como en música, no se trata de reproducir o de inventar formas, sino de captar fuerzas. Incluso por eso es por que ningún arte es figurativo. La celebre fórmula de Klee “no hacer lo visible, sino hace visible” no significa otra cosa. La tarea de la pintura se define como el intento de hacer visibles fuerzas que no lo son".
Deleuze, G., Lógica de la sensación
miércoles, 4 de mayo de 2011
Pensar el presente
Nietzsche nos dice,
"Nosotros los que conocemos somos desconocidos para nosotros mismos: esto tiene un buen fundamento. No nos hemos buscado nunca, –¿cómo iba a suceder que un día nos encontrásemos?"
Nietzsche, F., La genealogía de la moral, prólogo, pp. 17
En los tiempos que corren, la cuestión de quiénes somos en este momento resulta inquietante. La pertenencia a este presente, a este horizonte temporal que es el nuestro, se ha vuelto conflictiva; es difícil apelar a una doctrina que la sostenga y fundamente en nombre de una tradición o de la comunidad humana en general.
Pensar el presente no significa hacer una descripción de los hechos, ni elaborar una representación del actual estado de cosas; significa alumbrar esos elementos intempestivos que expresan la emergencia de múltiples mutaciones.
El concepto de tiempo adopta relevancia en el momento en que la temporalidad histórica, la sucesión cronológica, el cambio como cambio de estado, se muestra insuficiente para pensar lo que pasa y nos pasa; para pensar la creación, para pensar las mutaciones que ocurren en nuestras vidas.
Seguir pensando el tiempo en términos de historia y el cambio en términos de movimientos espaciales limita nuestra experiencia e insiste en el predominio de las formas, los límites y las fronteras, en la preeminencia del espacio sobre el tiempo.
El movimiento no se reduce a ninguna medida común.
El movimiento difiere,
–del espacio recorrido
–de la sucesión temporal de cortes inmóviles tomados sobre él
Se tiende a reconstruir el movimiento a partir de lo que no es movimiento.
–posiciones en el espacio
–momentos en el tiempo
Justamente por ello, la tarea de la filosofía consiste en ver y oír los signos del devenir, captar en el presente esos elementos singulares y específicos que son las señales de la transformación en donde anida la posibilidad de ser distintos de como somos.
El devenir es el tiempo donde el antes y el después se dan a la vez, el tiempo de los acontecimientos, de lo que pasa y no cesa de pasar. El devenir se distingue de la historia, tiempo de los hechos y de la presencia, pero no se opone a ella. Los acontecimientos no pertenecen a la historia, ocurren y se efectúan en ella.
Pensar el presente como pregunta del tiempo es no quedarse atado a la sucesión de hechos que nos aquejan, es pensar la historia como el cuerpo del devenir (Foucault, M., “Nietzsche, la genealogía y la historia” en Microfísica del poder, La Piqueta, Madrid, 1980, p. 12)
"Nosotros los que conocemos somos desconocidos para nosotros mismos: esto tiene un buen fundamento. No nos hemos buscado nunca, –¿cómo iba a suceder que un día nos encontrásemos?"
Nietzsche, F., La genealogía de la moral, prólogo, pp. 17
En los tiempos que corren, la cuestión de quiénes somos en este momento resulta inquietante. La pertenencia a este presente, a este horizonte temporal que es el nuestro, se ha vuelto conflictiva; es difícil apelar a una doctrina que la sostenga y fundamente en nombre de una tradición o de la comunidad humana en general.
Pensar el presente no significa hacer una descripción de los hechos, ni elaborar una representación del actual estado de cosas; significa alumbrar esos elementos intempestivos que expresan la emergencia de múltiples mutaciones.
El concepto de tiempo adopta relevancia en el momento en que la temporalidad histórica, la sucesión cronológica, el cambio como cambio de estado, se muestra insuficiente para pensar lo que pasa y nos pasa; para pensar la creación, para pensar las mutaciones que ocurren en nuestras vidas.
Seguir pensando el tiempo en términos de historia y el cambio en términos de movimientos espaciales limita nuestra experiencia e insiste en el predominio de las formas, los límites y las fronteras, en la preeminencia del espacio sobre el tiempo.
El movimiento no se reduce a ninguna medida común.
El movimiento difiere,
–del espacio recorrido
–de la sucesión temporal de cortes inmóviles tomados sobre él
Se tiende a reconstruir el movimiento a partir de lo que no es movimiento.
–posiciones en el espacio
–momentos en el tiempo
(Cine I- Bergson y las imágenes)
Justamente por ello, la tarea de la filosofía consiste en ver y oír los signos del devenir, captar en el presente esos elementos singulares y específicos que son las señales de la transformación en donde anida la posibilidad de ser distintos de como somos.
El devenir es el tiempo donde el antes y el después se dan a la vez, el tiempo de los acontecimientos, de lo que pasa y no cesa de pasar. El devenir se distingue de la historia, tiempo de los hechos y de la presencia, pero no se opone a ella. Los acontecimientos no pertenecen a la historia, ocurren y se efectúan en ella.
Pensar el presente como pregunta del tiempo es no quedarse atado a la sucesión de hechos que nos aquejan, es pensar la historia como el cuerpo del devenir (Foucault, M., “Nietzsche, la genealogía y la historia” en Microfísica del poder, La Piqueta, Madrid, 1980, p. 12)
La filosofía como actividad problematizante y creativa
Un aporte desde la filosofía entendida como
- una actividad experimental y productiva que plantea problemas, traza planos de pensamiento, elabora ideas, crea conceptos.
- un ejercicio de pensamiento creativo que disuelve la subordinación del pensamiento al conocimiento, a la racionalidad cognitiva que sostiene la relación entre sujeto y objeto, como relación privilegiada.
Una escucha poética que nos permite tomar distancia del estado de cosas vigente, como único modo de la realidad, cómo única lógica de pensamiento y avanzar en el decir de Heráclito: Quien no espera lo inesperado, no llegará a encontrarlo, por no ser ello ni escrutable ni accesible.
El pensamiento filosófico atiende al presente. Adopta un sesgo problemático, plantea investigaciones inventivas que configuran nuevos modos de pensar, de percibir y de actuar. …
Por ello, la urgencia de volver a preguntar ¿quiénes somos?, ¿cuál es el suelo que pisamos?, ¿cuál el momento en que vivimos?, ¿qué somos capaces de ver y oír?, ¿cuáles son nuestros anhelos?
Preguntas que impulsan a una decisión: emprender una búsqueda, abrirnos a nuevos modos de pensar, de sentir, de percibir. Búsqueda que es investigación y creación en relación a nuestro presente, a lo que pasa y ocurre, a lo que nos pasa en este lugar en que vivimos.
Problema formulado a un comunidad creativa, a un colectivo de creadores.
Problema formulado a un comunidad creativa, a un colectivo de creadores.
Problema ético político:
→Cómo generar las mejores condiciones de aumento de la potencia creativa.
→Cómo generar campos afectivos que posibiliten el aumento de la potencia creativa, singular-colectiva
¿Cómo y hasta dónde es posible pensar distinto?
¿Qué es la filosofía hoy –quiero decir la actividad filosófica– si no el trabajo crítico del pensamiento sobre sí mismo? ¿Y si no consiste, en vez de legitimar lo que ya se sabe, en emprender el saber de cómo y hasta dónde es posible pensar distinto? Siempre hay algo de irrisorio en el discurso filosófico cuando, desde el exterior, quiere ordenar a los demás, decirles dónde esta su verdad y cómo encontrarla.”
Foucault, M., El uso de los placeres, p. 12
En este contexto la pregunta emblemática de Foucault, ¿cómo y hasta dónde es posible pensar distinto?, (Foucault, 1988) orienta el pensamiento, lo pone en relación consigo mismo, moviliza al quien que piensa al punto de confrontarlo con su anhelo de mutación con las movilidades propia del pensar.
El pensamiento como actividad productiva: pensar no es conocer
La afirmación del pensamiento-creación, abre nuevas dimensiones. El pensamiento en su despliegue poetiza, crea realidad. Intensifica la relación con uno mismo, con los demás y con el mundo. Modifica las condiciones de existencia mentales, espirituales y materiales. Genera nuevas posibilidades de vida.
Pensar es crear, configurar. El pensamiento disuelve su alianza con las cosas, con los objetos, con el sujeto cognoscente y el ideal de verdad, se imbrica a la experiencia y ésta adquiere un valor peculiar.
El sentido y el valor del pensamiento reside en su capacidad configurante y relacional: en su potencia de obrar.
El pensamiento creativo se vuelve acción. Se modifica así, el sentido y el valor de la acción.
La acción pierde las características que hicieron de ella un mero operar en el plano de los objetos, regido por la conducción inmediata de un imperativo movilizador.
Cuando decimos pensamiento-acción decimos realización, efectuación del pensamiento. La acción expresa la potencia del pensar, los flujos deseantes que se despliegan en las múltiples producciones que hacen una vida.
El pensamiento imbricado a la acción se efectúa en la experiencia, hace de la acción un ejercicio expresivo de libertad.
Política Afectiva
Foucault, M., El uso de los placeres, p. 12
En este contexto la pregunta emblemática de Foucault, ¿cómo y hasta dónde es posible pensar distinto?, (Foucault, 1988) orienta el pensamiento, lo pone en relación consigo mismo, moviliza al quien que piensa al punto de confrontarlo con su anhelo de mutación con las movilidades propia del pensar.
El pensamiento como actividad productiva: pensar no es conocer
La afirmación del pensamiento-creación, abre nuevas dimensiones. El pensamiento en su despliegue poetiza, crea realidad. Intensifica la relación con uno mismo, con los demás y con el mundo. Modifica las condiciones de existencia mentales, espirituales y materiales. Genera nuevas posibilidades de vida.
Pensar es crear, configurar. El pensamiento disuelve su alianza con las cosas, con los objetos, con el sujeto cognoscente y el ideal de verdad, se imbrica a la experiencia y ésta adquiere un valor peculiar.
El sentido y el valor del pensamiento reside en su capacidad configurante y relacional: en su potencia de obrar.
El pensamiento creativo se vuelve acción. Se modifica así, el sentido y el valor de la acción.
La acción pierde las características que hicieron de ella un mero operar en el plano de los objetos, regido por la conducción inmediata de un imperativo movilizador.
Cuando decimos pensamiento-acción decimos realización, efectuación del pensamiento. La acción expresa la potencia del pensar, los flujos deseantes que se despliegan en las múltiples producciones que hacen una vida.
El pensamiento imbricado a la acción se efectúa en la experiencia, hace de la acción un ejercicio expresivo de libertad.
Política Afectiva
Bienvenidos
¡Bienvenidos! Este es el blog del grupo "aspectos espirituales de la creación", que forma parte de la propuesta del Taller Carlos Musso y es dictado por la filósofa Annabel Lee Teles.
En este espacio intentamos cuestionar nuestras concepciones y salir en búsqueda de otras, por lo que no van a encontrar una rápida definición de qué entendemos por espiritual, ni por creación. Es simplemente un nombre que designa a este conjunto hetereogéneo de personas -estudiantes de bellas artes- que, de la mano de una profesora formada en filosofía, se reúne semanalmente para sumergirse en temas como la trascendencia y la naturaleza, los cuerpos, la potencia creativa, el tiempo, el devenir, el deseo, la rebeldía, lo colectivo y la afectividad, buscando un pensamiento cada vez más liberador o al menos más adecuado a nuestra prática creativa y nuestra vida.
En este espacio intentamos cuestionar nuestras concepciones y salir en búsqueda de otras, por lo que no van a encontrar una rápida definición de qué entendemos por espiritual, ni por creación. Es simplemente un nombre que designa a este conjunto hetereogéneo de personas -estudiantes de bellas artes- que, de la mano de una profesora formada en filosofía, se reúne semanalmente para sumergirse en temas como la trascendencia y la naturaleza, los cuerpos, la potencia creativa, el tiempo, el devenir, el deseo, la rebeldía, lo colectivo y la afectividad, buscando un pensamiento cada vez más liberador o al menos más adecuado a nuestra prática creativa y nuestra vida.
Aspectos espirituales de la creación
Un espacio para pensar los procesos de producción/creación
Estos son algunos de los temas que invitamos a pensar en un encuentro de diferencias y resonancias múltiples. El propósito de los mismos es realizar un ejercicio de pensamiento crítico y creativo que sea, a su vez, un estímulo para el despliegue de la potencia de creación singular y colectiva.
El recorrido planteado se desarrollará con la guía de las ideas de Spinoza, Nietzsche, Bergson, Heidegger, Blanchot, Foucault, Deleuze, entre otros. También con el aporte textos poéticos, literarios, de imágenes pictóricas y cinematográficas.
1- Crear inventar nuevas posibilidades de vida (Deleuze)
· ¿Cómo y hasta donde es posible pensar distinto? (Foucault)
· La filosofía como actividad problematizante y creativa
· Pensar el presente: la exigencia de una metamorfosis en los modos de pensar, de percibir y de actuar
· El pensamiento como acto creativo. La realización de lo nuevo.
2- La necesidad de un desplazamiento: critica y creación
· Nietzsche y Heidegger: pensadores emblemáticos de la contemporaneidad filosófica.
· Un acontecimiento epocal: nihilismo y transmutación. La historia de un error: comienza Zarathustra (Nietzsche)
· “Dios ha muerto” (Nietzsche): un problema actual
· Heidegger: la ontoteología: el olvido del ser y el olvido de ese olvido
· La genealogía. La antigüedad griega: advenimiento de un modo de pensar y experimentar la realidad.
· Platón-Aristóteles y la tradición hegemónica.
· La exigencia de un desplazamiento: el pensamiento religioso y espiritual en nuestra contemporaneidad
3- Tiempo: devenir y acontecimientos
· “No hacer lo visible, sino hacer visible” P. Klee
· ¿Qué nos queda?: los cuerpos, relaciones de fuerzas, poder de afectar y ser afectado
· Pensar el acontecimiento, pensar el devenir
· El tiempo como creación
4- Aportes spinozianos
· El ser unívoco (naturaleza) inmanencia y producción:
· Una ontología de la potencia: una filosofía de la intensidad.
· El mundo de la inmanencia: anti-jerarquía y diferencia
· La condición humana: el conatus singular.
· Tres géneros de conocimiento/Tres dimensiones de la individualidad
· El afecto: aumento y disminución de la potencia creativa.
- Expansión y efectuación de la potencia creativa.
5- Pensamiento/deseo/producción
· La voluntad de poder como arte
· El deseo inmanente y productivo: el enlace entre el querer y el crear
· Una lógica de la producción, de la potencia-deseo singular y colectiva.
· El acto de creación: necesario y rebelde. (Deleuze)
6- El proceso de creación afirma las mutaciones
· El hecho artístico: muestra el tiempo, lo hace sensible. (Deleuze)
- La composición estética: el trabajo de la sensación. Perceptos /afectos (Deleuze)
· Caos-germen. El concepto de diagrama en pintura (Deleuze)
- El arte como inventor de nuevas posibilidades de vida. (Nietzsche-Deleuze)
7- Pensamiento en imágenes
· Reconocimiento y representación: la primacía del espacio
· La distinción entre figuración y figura (Deleuze)
· El tópico como recurso habitual (Deleuze)
· La potencia rebelde de las imágenes
8- Imagen/cuerpo/acontecimiento
· Una antigua preocupación: los cuerpos
· Cuerpo/ sensación /tiempo
· Una concepción intensiva del cuerpo: un nuevo modo de lo sensible, una nueva visibilidad
· Imagen movimiento / Imagen tiempo: del esquema sensoriomotor a la situación óptica pura. (Deleuze)
9- El concepto de diferencia: la singularidad intensiva
- Los modos de individuación: la singularización como vía.
· Importancia del concepto de diferencia intensiva
- La apertura de una lógica relacional para pensar la singularidad.
10- La producción colectiva: dificultades y desafíos
· La dificultad para pensar y experimentar lo colectivo: el individuo como figura.
· Lo colectivo efectúa la potencia singular.
· Las tramas relacionales activas estimulan la producción inmanente.
· Pensamiento y producción: la construcción de territorios políticos-afectivos
11- Los nuevos modos del mundo: la confianza en sí mismo, en los demás y en el mundo.
· “Ustedes saben, falta el pueblo” (P. Klee-G. Deleuze).
· Deseo político: deseo productivo: deseo colectivo La génesis de los territorios políticos
· Pasaje del régimen de la carencia y la demanda, a la afirmación de la creación.
· La comunidad: la potencia de pensar, de producir-crear y de actuar.
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